27 ene. 2012

Desafiando al destino: Capítulo 13

Capítulo 13
Esa noche los chicos se quedaron a dormir con sus niñas en el palacete. Era el ultimo día que podían disfrutar al 100% los unos de los otros. Las parejas se durmieron abrazadas mientras ellos las cantaban:
Mikel a Virgi: "Siempre serás la estrella que alumbra mi existir"
Basty a Noe: "Serás la que amaré por siempre"
Ony a Claudia: "Tu amor sin igual está arraigado en lo profundo de mi ser"
Javi a Paula: "Comprenderás que sin tí yo moriré"
A la mañana siguiente el rey regresó a la casa con el chófer sustituto, que había sido quien le acompañó en sus vacaciones. Sus hijas le recibieron y todo transcurría con normalidad, pero no podían disimular sus ganas de verse con sus amores, así que un día decidieron hablar con él. Todas menos Virgi:
-Papi, ¿podemos hablar contigo? - preguntó Paula
-Claro, pasad - y éstas pasaron al despacho
-Mira, tenemos que contarte una cosa. Mientras has estado fuera... esto... hemos conocido a unos chicos - le dijo Noe
El padre de las chicas se sorprendió ante esas palabras, pero no pudo pensar mucho:
-Y antes de que te enteres por otros lados, preferimos contártelo nosotras. Estamos saliendo con los empleados.
-¿CÓMO? - bramó el hombre - No podéis hablar en serio. No voy a permitiros que andéis con "esos".
-Primero, papá, no los llames "esos". ¿Qué pasa, que porque no tengan millones ni vengan de una familia de alto nivel no merecen ser respetados?- gritó furiosa Claudia
-Y segundo, nos da igual lo que nos digas. hemos venido a contártelo, pero no nos vas a separar de ellos. Échanos si quieres, nos iremos con ellos. Pero olvídate de que tienes hijas.
-Menos mal que mi pequeña no ha caído en la trampa...
Las tres hermanas se miraron. Era Virgi la que se lo tenía que contar, no iban a ser ellas.

Los días pasaron y cada vez que se encontraba con alguno de los chicos lo miraba mal. Pero tenía que aceptar las cosas tal y como eran para no perder a sus hijas. Los que peor lo pasaban eran Virgi y Mikel, porque no podían estar juntos. Pero a veces era muy difícil disimular.
Una de esas veces, se encontraron los dos en el jardín y Mikel la rodeó con sus brazos y la besó:
-¡Mikel, que nos puede ver!
-Tranquila... Lo tengo... todo controlado - le decía mientras le daba pequeños besos en los labios, rostro y cuello.

Lo que ellos no sabían era que desde el despacho del rey se veía todo, y con la mala suerte de que lo vió todo...

CONTINUARÁ...

1 comentario:

  1. te quejaras ehh xD mirala ella k suerte jajaja
    uuy .. uuy... pilladon al canto a ver k pasa
    quiero saberlo exijo otro capitulo ;)

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